Después de una tormenta siempre llega la calma.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Es verdad aquello que dice, podemos ser fuertes,débiles, grande y pequeños, decidimos nosotros ¿pero acaso el que dijo eso lo cumplió? ¿A caso el propio Romeo fue valiente matándose ante la impotencia? No, fue un cobarde que huyó de un problema con algo más sencillo,irse de allí de una manera diferente. Podemos ser gigantes, pero no en todo momento,toda muralla es destruida en su momento,toda montaña cae, toda persona se derrumba, lo demuestre o no,lo hace. Porque ni somos piedra ni somos de metal,sentimos, hasta el mayor capullo del mundo sintió alguna vez pena por aquello que hizo mal,por aquel error.No es no pueda, es que no quiero.Me niego a olvidar aquello que en su momento lo fue todo. Un pasado, mi constante presente, cada pensamiento,Me niego a olvidar aquello que me hizo sonreír, me niego a llorar por aquello por lo que un día luche. En todo caso me reiré, porque fue un error del que me costará salir, y cuando lo haga seré la primera en echármelo en cara, en reírme.
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