Después de una tormenta siempre llega la calma.

miércoles, 6 de julio de 2011

Una sonrisa.

¿Ves? Mírame ¿Qué ves? Espera, yo te lo diré. Una sonrisa, una gran sonrisa, la más grande. Una sonrisa que no es gracias a ti, bueno, en realidad sí ya que me enseñaste a reir y a no llorar y a que si soltaba alguna lágrima fuese por un chiste, uno muy bueno. Una sonrisa que no es porque te quiero ni porque pienso en ti, bueno, en parte sí ya que cuando pienso en ti me digo a mi misma-¿Cómo pudiste caer tan bajo?Me río y sonrío. Una sonrisa que dibujé la vez que me prometí no volver a llorar y ¿sabes? La dibujé con permanente para que nunca nadie pueda borrarmela, que lo intenten si se atreven. Y es que como digo yo, una sonrisa vale más que mil palabras y la mía, sin duda, dice que soy feliz

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