Después de una tormenta siempre llega la calma.

lunes, 1 de agosto de 2011

Caerse,levantarse,caerse,levantarse.

Y es verdad que me caí, muchas veces la verdad. Me caía y luego me levantaba. Tropezaba y luego me recuperaba. Así día tras día. Siempre me acostaba con una nueva herida y sabiendo algo más. De eso va la vida ¿no? De aprender. Simplemente eso, aprender. Te caes y te levantas, no te quedas parado esperando algo. Te tropiezas y te tienes que recomponer, como una señorita que ha sufrido un pequeño accidente. 

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